“Estos son los cuatro grandes del thrash, superando sus diferencias”, celebró Hetfield sobre el escenario, mientras invitaba a subir a los miembros de Megadeth y Anthrax para interpretar “Am I Evil?” de Diammond Head.
La ausencia de Slayer en ese momento, un misterio.
La eterna magia de la industria de la música -que permite que Michael Jackson facture más muerto que en vida-, logró reunir a los cuatro grandes del thrash metal (Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax) en una serie de presentaciones en Europa del festival Sonisphere.
Si hay algo que podía superar semejante momento histórico para el metal, fue el momento que presenciaron los fans durante el show de Austria el pasado 1 de julio, cuando Dave Mustaine se fundió en un abrazo con su eterno rival, James Hetfield.
“Cuando James y yo nos abrazamos, los fans se volvieron locos, porque era lo que estaban esperando. Pienso que es algo que James y yo también estábamos esperando, así que es algo bueno”, relató el Colo al sitio de noticias Stormbringer.at
Después de su reconciliación con Lars Ulrich y David Ellefson (a quién había apodado “Dave Junior”), Mustaine finalmente parece estar enterrando el eterno fantasma de ser “el ex guitarrista de Metallica”, que él mismo se supo construir.
“Por fin pude verlo: tengo una mujer genial, hijos divinos y una gran banda. No está tan mal ser el número 2″, dijo en una entrevista a Rolling Stone Argentina antes del show del pasado 28 de abril en el Luna Park.
Después de 27 de años, uno se permite soñar con que la rivalidad Mustaine-Metallica podría finalmente llegar a su fin.
Claro que, con el Colo nunca se sabe.
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